El pasado viernes se estrenó “en los mejores cines” (?) una nueva entrega de películas para devotos de Tim Burton, con todos los ingredientes que no pueden faltar en sus obras, incluídos sus amigos, el actor Johny Depp y el compositor Danny Elfman, su mujer Helena Bonham Carter, y con el aliño especial de Michelle Pfeiffer y la maquiavélica Eva Green. Más de uno ya debió pensar, al verla como Morgana en Camelot, que esta chica vale para papeles timburtianos. Opiniones pseudocinéfilas a parte (como suele pasar: los “fans” la alabarán, los “críticos” la destrozarán, ¿o era al revés?), a mí me pareció que cumplía el papel de película entretenida y de estética (más o menos) bien cuidada y poco más. El ambiente setentero es un aliciente que no tiene desperdicio. El doblaje a castellano: un desperdicio en sí mismo.
Pero lo que me interesa destacar en este post es que Dark Shadows (o lo que -no- es lo mismo: “Sombras Tenebrosas”) ya había sido un fenómeno televisivo hace muchos años, revisitado no hace tantos, y reinventado hoy por Burton, maestro y, por encima de todo, fan del terror gótico con (a veces) toques cómicos al más puro estilo Vincent Price, Bela Lugosi o hasta Elvira “Mistress of the Dark”.
A continuación una pequeña muestra de las diferentes versiones, cortesía de ese gran invento llamado YouTube:
DARK SHADOWS (1967)
DARK SHADOWS (1991) (Atención al mini Joseph Gordon-Lewitt)
DARK SHADOWS (2012)